Carlos Castro

 

Que bonito es casi todo

Como punto de partida en la construcción de una obra Carlos Castro prefiere tomar como base imágenes preexistentes, íconos populares, culturales e institucionales, pertenecientes a la memoria visual del público general, que hacen parte de la vida cotidiana, tales como objetos decorativos, domésticos o infantiles.

Usando imágenes ya conocidas por el espectador toma partido el preconcepto o idea que se tiene respecto a ciertos íconos, recontextualizándolos, transformándolos para así, entablar diálogos a partir de lugares comunes.

Las imágenes de las que partieron los trabajos presentes en la serie llamada Que bonito es casi todo, son tomadas de objetos que recuerdan el mundo infantil y doméstico íntimo; tales como juguetes tradicionales y dibujos de cartillas para colorear; los cuales son abordados por medio de pinturas y esculturas.

Las imágenes escogidas evocan recuerdos y experiencias personales marcadamente autoanecdóticas, pero que están conectadas con la memoria colectiva de la sociedad colombiana, las cuales son producto de reflexiones sobre hechos que marcan la vida infantil y la relación mundo-individuo en la primera etapa de la vida. Estos trabajos tienen como objetivo traer a la memoria imágenes perdidas en la mente del espectador y confrontarlas con la visión adulta actual.